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martes, 27 de enero de 2015

Cita con la neuróloga.



Hoy tenía cita en Ramón y Cajal.

Mi doctora siempre está acompañada de una nueva pupila. Yo pensé que incluso iba a ser la chica joven quien iba a tratarme para siempre pero no. 

Aunque cada vez que voy me hace una exploración completa de mis reflejos, sensibilidad, fuerza y equilibrio hace ya tiempo que sé que si yo estoy bien la conclusión de mis visitas al neurólogo serán que estoy bien.

Lo único que le referí es que estoy muy cansada por lo que me mandó una nueva pastilla. Entre el antidepresivo, la tensión y el tiroides parezco una yonki. Vamos a ver qué tal me encuentro a partir de ahora.

Lo único importante es que al comentarle que se me mantienen las durezas en los pinchazos me indicó que quizás deberiamos cambiarnos la medicación a pastillas: ¡hala, más pastillas!

Yo no soy consciente de que se me estén haciendo hundimientos en las piernas pero ella dice que no son hinchazones sino huecos: lipoatrofia. Después de informarme sobre las consecuencias de pincharme copaxone era una de los posibles efectos en mi piel pero yo por más que me miro la pierna sólo veo bultos, no agujeros. No voy a contrariar a la doctora y al fin y al cabo ella es la que sabe. En tres meses tendremos más noticias y quizás sea el final de mi experiencia con las agujas.

Lo que sí tengo que platearle a mi doctora de cabecera es la posibilidad de tomar un protector de estómago porque últimamente me estoy metiendo demasiada química al cuerpo. En cualquier momento voy a empezar a brillar.

martes, 11 de noviembre de 2014

Sin internet, os tengo abandonados.

Desde que estoy en casa de mis padres las posibilidades de conectarme son pocas y siempre son deprisa y corriendo y con alguna otra intención. De esta forma me resulta complicado actualizar el blog.

Escribo solo para comentar que a finales de octubre tuve la primera revisión desde que he comenzado la medicación: estoy genial de los geniales salvando la situación.

miércoles, 15 de octubre de 2014

Mis bultos y mis picores.

Desde que empecé a pincharme temía los bultos, no quería convertirme en una masa de carne llena de aliens apunto de salir. Ahora sólo me preocupa el picor. 

No es el picor en sí, sino que me sorprendo de una forma inconsciente satisfaciendo mi necesidad y aumento el sonrojado de mis piernas y el hinchazón. De esta forma cuando han pasado ocho días y vuelvo a pincharme nunca se me han pasado los síntomas del todo.

sábado, 13 de septiembre de 2014

Vengo de Juvenalia: ¡qué de cosas tengo!


Cuando el miércoles salí del hospital parecía que acababa de regresar de Juvenalia: me regalaron una mochililla, un neceser, el inyector, folletos, un libro para controlar las zonas de pinchazo, otro libro sobre el medicamento, una caja para desprenderme de las jeringuillas usadas y la medicación.

Lo que no entendí es porqué me dicen que me dan medicación para un mes si en la caja vienen sólo 28 jeringuillas. Como la cita para ir a por más es una semana antes del mes espero que no se me hayan acabado para entonces.

jueves, 11 de septiembre de 2014

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Hoy comienzo el tratamiento.



Hoy comienzo el tratamiento. A medida que pasan las horas cada vez estoy más nerviosa. No he podido dormir nada. Estoy asustada.

martes, 2 de septiembre de 2014

Ya me han llamado para comenzar el tratamiento.

Aunque la neuróloga me indicó que la medicación debería pasar por inspección médica para que se me autorizase también me dijo que me avisarían en quince días pero quince días era el 9 de Agosto y hasta ayer no me llamaron.

Supongo que en España en Agosto todo cierra.

lunes, 28 de julio de 2014

Tarántulas, mis nuevas amigas. Eligiendo mi medicina.


Y llegó el momento de elegir la medicación que iba a tomar el resto de mi vida. 

Aunque realmente todo puede ser modificable a lo largo de mi enfermedad, bien porque no tolere el farmaco o porque la investigación introduzca en el mercado nuevos fármacos, la decisión era crucial.

Me decía mi amiga: «Te han hecho elegir entre entrar en la habitación con las tarantulas, entrar en la habitación con las serpientes o acabar en una habitación llena de cocodrilos » y no le falta razón.